Cada vez somos más conscientes de que lo que comemos es vital para preservar o mejorar nuestro estado de salud.

Y hablar de salud implica hablar sobre nuestro sistema inmunitario y su extraordinario trabajo en esta época del año. El sistema inmune, como es bien sabido, es el principal encargado de que nuestro organismo pueda hacer frente a todo tipo de infecciones, virus, bacterias y tóxicos.  Es nuestra principal barrera de defensas. Así que aunque la exposición a virus sea inevitable, está en nuestra mano mantenerlo fuerte.

Cómo reforzar el sistema inmune

La clave está en hacer elecciones saludables en relación a:

  • Estilo de vida: descansa, reduce el estrés, haz suficiente ejercicio y evita el sobrepeso.
  • Alimentación: La relación entre la nutrición y el sistema inmune es compleja e interesante. Pequeños déficits de determinados nutrientes como vitaminas, minerales y aminoácidos o un exceso de azúcares y grasas saturadas, pueden dañarlo severamente. Así que, más que la cantidad, es necesario tener presente la calidad de tu alimentación. Consume alimentos frescos, y de temporada. Utilizando métodos de cocinado caseros y sencillos.
  • Nutrientes específicos para el sistema inmune: Asegura las vitaminas A, B, C y D; minerales como el hierro, zinc, selenio, magnesio… y antioxidantes.
    Una dieta completa y variada de calidad te asegura el aporte de todos los nutrientes necesarios. Debe incluir: cereales naturales, frutas y verduras, legumbres, semillas, y lácteos, aumentando el consumo de proteína vegetal y moderando el de proteína animal.
  • Microbiota: La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos que habitan en nuestro intestino y conviven en perfecta armonía con nosotros. Formada por aproximadamente 100.000 billones de bacterias, con más de 1.000 especies diferentes. Actúa como primera barrera protectora frente a los agentes patógenos e incluye una parte importante de nuestro sistema inmunológico.
    Así que si cuidas tu microbiota; ésta, a su vez, cuidará de ti. Asegura la ingesta de alimentos vegetales ricos en fibra y polifenoles, almidón resistente y alimentos fermentados (yogur, kéfir, encurtidos fermentados, quesos, germinados), setas y hongos y cúrcuma; y excluyendo alimentos proinflamatorios como, azúcares, harinas refinadas, alimentos procesados y moderando el de proteína animal.

Recuerda que la naturaleza es sabia y ahora en invierno nos ofrece lo que nuestro cuerpo más necesita. Acude a tu comercio de confianza y aprovéchalo!

Autor: Itziar Digón

Psicóloga y Nutricionista

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