El calendario dice que estamos en otoño, pero las temperaturas son  ya típicas del invierno. Nuestro organismo se enfrenta a las bajas temperaturas, y éstas tienen sus riesgos. Solemos pensar que en invierno nos coge el frío y nos hace enfermar, pero ¿sabías que nuestro cuerpo varía sus procesos metabólicos para adaptarse a las bajas temperaturas? Por eso podemos facilitarle una protección natural contra el frío.

Es cierto que el frío, la lluvia y la falta de luz hace que tendamos a compartir más tiempo en espacios cerrados. Así es más fácil contagiarse los virus. Por eso estamos en la época de la “tormenta perfecta”: Frío, lluvia, cambios metabólicos y virus en expansión. Toca protegerse del frío de la forma más natural. Se trata de adaptar nuestra alimentación para consumir las vitaminas y minerales que nos ayudarán a reforzar nuestro sistema inmune

La alimentación, las prendas de abrigo y la práctica de ejercicio moderado de forma regular nos pueden ayudar a evitar las infecciones y las enfermedades. ¿Quieres saber cómo conseguir una protección natural contra el frío? ¡Vamos allá!

¿Cómo nos afecta el frío?

  • El frío provoca que el organismo necesite más calorías y por eso es normal que tengamos más apetito. Sin embargo, no es necesario atiborrarse, sólo tener en cuenta qué comemos para satisfacer esa necesidad.
  • Cuando las temperaturas bajan, los sistemas naturales de defensa de nuestro organismo reducen su actividad. Y esta es la clave de este post; enseñarte cómo hacerle frente.
  • El cuerpo tiende a constreñir los vasos sanguíneos para defenderse del frío, así que es importante evitar los alimentos y sustancias que impulsan este proceso, como las comidas demasiado saladas, especiadas o el alcohol. Pueden producirte la falsa sensación inicial de calor, pero es sólo un efecto inmediato: Tu temperatura corporal bajará aún más después.
  • La sensación de frío y las tiritonas pueden provocar que nuestro cuerpo tire de sus depósitos de glucógeno. Por eso los hidratos de carbono cobran especial relevancia en invierno. Sin embargo, los cereales integrales y los hidratos de absorción lenta son más recomendables que los dulces. ¿Entiendes ahora por qué creemos que el Porridge de Avena Asana BIO es tu mejor aliado? para una protección natural contra el frío. 😉

Las vitaminas imprescindibles para protegerte del frío

La vitamina A: Ayuda a proteger las mucosas, por eso es útil para prevenir las infecciones respiratorias, pero también para proteger el sistema inmune. Las hortalizas de hoja verde como las espinacas, las coles o la lechuga, y verduras como el brócoli, la zanahoria o el calabacín tienen mucha vitamina A. Pero también está presente en los lácteos, carnes y pescados.

Vitaminas B: Son esenciales para el organismo porque intervienen en funciones metabólicas clave. Ayudan además a fortalecer el sistema inmunitario. Están presentes en muchos alimentos proteicos como las sardinas, las legumbres, la yema de huevo, el salmón o el hígado. Pero los frutos secos, y los cereales integrales, como los presentes en nuestro Porridge de Avena Asana BIO concentran muchas de ellas.

Vitamina C: Es fundamental para el funcionamiento del cuerpo porque interviene en la reparación y creación de tejidos. Además, es un antioxidante básico para protegerse de las agresiones externas y blindar las células de los efectos de los radicales libres. Y además en invierno aumenta la eliminación de la Vitamina C en la orina. La encontrarás en las verduras y las frutas, especialmente en los cítricos.

Vitamina D: Su consumo ayuda a evitar las infecciones y además interviene en la asimilación del calcio. Está presente en pocos alimentos, como los aceites de pescado y pescados grasos, la yema de huevo y la leche entera. ¡Y en todos los productos Asana BIO!

Vitamina E: Es cicatrizante y aumenta la producción de células de defensa, así es que ayuda a combatir infecciones. Si quieres aumentar su consumo, apuesta por las hortalizas de hoja verde, los cereales y los frutos secos.

Los minerales, aliados naturales

Muchos de los alimentos que te hemos mencionado tienen alto contenido en minerales que solos o en combinación con las vitaminas, también te protegen de las agresiones externas.  Juegan a favor de la protección natural contra el frío.

  • El hierro, por ejemplo, se encuentra en los vegetales de hoja verde y oscura, como el brécol y las coles; los huevos, el pescado azul y la carne roja. Pero también en legumbres y especias.
  • El selenio evita, junto con la vitamina E, los efectos de los los radicales libres y estimula el sistema inmune. Son fuente de selenio los mariscos, el aguacate, la mantequilla o los cereales integrales. ¿Te suena donde encontrarlo?
  • La escasez de zinc es el caldo de cultivo para contraer infecciones, porque tiene un papel clave en el correcto funcionamiento del sistema inmune. Y también puedes encontrarlo en los frutos secos, semillas, legumbres, pescados, mariscos, carnes y ¡cereales integrales!

Como ves, la dieta saludable es la mejor barrera para una protección natural contra el frío. ¡Apúntate a la vida sana, a la Vida BIO!

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